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Entonces un anciano, propietario de un hotel, se adelanta y dice: Háblanos del comer y el beber. Y él dijo: ¡Si pudieras vivir del perfume de la tierra y así como la planta, contentarte con la luz....! Pero puesto que debes arrasar para comer y privar al recién nacido de la leche de su madre para calmar tu sed, deja, entonces, que aquello de lo que vives sea una acto de creación. Y, haz de tu mesa un altar, sobre el cual son recolectados los frutos más sanos y rollizos, del bosque y el descampado, para aquello que es aún más puro e inocente en el hombre. Cuando sacrifiques un animal, dile en tu corazón: Tu sangre y mi sangre son sólo el zumo del cual se nutre el árbol de la vida." Y juntos nos alegraremos en todas las estaciones." Y en el otoño, al recolectar los frutos de tus viñedos para prensarlas, di en tu corazón: Cuando llegue el invierno beberás de ese vino haciendo una canción, en tu corazón, por cada copa. Y en tu canción, pondrás un pensamiento por los días del otoño, por la viña y por la prensa.. |
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