Razón
y Pasión
Y La Sacerdotisa tomó la palabra
y dijo:
Háblanos de la razón y de la pasión.
Y él respondió, diciendo:
Tu alma frecuentemente es teatro de combates
donde la razón y el juicio se oponen
a tus pasiones y a tus apetitos.
Y sería mi más caro deseo, donarles
la paz del alma, que las discordias y las rivalidades
que los destruyen se transformaran en unidad y armonía.
Pero ¿Cómo?, si ustedes no logran
transformarse en los pacificadores que, ante todo,
se reconcilien consigo mismos,
¿Cómo podría entonces, lograrlo?
La razón y las pasiones tienen el
gobierno y, las velas de vuestras navegantes almas.
Si tus velas se dañan o si Tu gobernante declina,
quedas abandonando a rotar , y a la deriva, o simplemente
inmovilizados, lejos de todo puerto para anclar.
En efecto, la razón al gobernar sola,
no sabe sino extinguir la espontaneidad, mientras
que si es a las pasiones a las que se les da libre
curso, quedarán como los brazas que se queman hasta
su propia destrucción.
Hagan que su alma exalte la razón
y le de el ardor de la pasión a fin de que pueda
cantar.
Y has que sea tu alma la que, por
su lógica, gobierne tus pasiones, a fin de que,
tus pasiones, en su propia extinción, se renueven
a diario así como el ave fénix que, a diario se
levanta por sobre sus cenizas.
Quiero que pongan atención a sus juicios
y a sus apetitos, tal que los hagan concordar y
los reciban en su casa como a dos invitados que
les son muy caros.
Con seguridad no honrarías más a uno
que a otro de tus dos invitados, pues si lo hicieras
perderías el amor y la confianza de alguno de ellos.
Refúgiate en las colinas, a la fresca
sombra de los álamos, y mientras logras la paz y
la serenidad de los campos y de las praderas que
se extienden a tu alrededor, deja
a tu corazón decir en su silencio: "la razón es
el descanso de Dios".
Y cuando amenace tormenta y cuando
el terrible viento sacuda el bosque, y cuando los
truenos y relámpagos proclamen la majestad del cielo,
entonces deja a tu asustado corazón
decir: "La pasión es el movimiento de Dios".
Y ya que sólo eres un suspiro en la
esfera de Dios, y sólo una hoja en sus
bosques, te corresponde descansar
en la razón y emprender todo con la pasión .
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