Palabra
Luego, un erudito avanza y dice:
Háblanos entonces de la Palabra.
A lo que él responde, diciendo:
Ustedes hablan cuando no quieres escuchar el rumor
de los pensamientos que les atormentan.
Cuando no logran refugiarse en la
soledad de su corazón, se ponen por entero
en sus labios, y las palabras que pronuncian no
son síno, divertidos pasatiempos, pues, casi
todo lo que dicen son palabras vacías.
Como un pájaro en el cielo,
el pensamiento puede abrir sus alas en la jaula
de las palabras, pero no encontrar allí su
vuelo.
Algunos de entre ustedes, sin darse
cuenta y sin pensar, por lo tanto, revelan verdades
que incluso ni ustedes mismos comprenden.
Y finalmente hay quienes poseyendo
la verdad interior, sin premeditación y a
pesar de ellos mismos, hasta sin palabras, la revelan,
pues en lo más profundo de ellos mismos experimentan
el puro y silencioso ritmo del espíritu.
Cuando encuentren un amigo en la
calle o en la plaza del mercado, dejen que el espíritu
que está en ustedes, anime el lenguaje que
ustedes articularán.
Deja que la voz en tu voz hable
al oído en su oído. Pues en su alma
quedará inscrita, por siempre, la sinceridad
de tu corazón, como el sabor del vino es
recordado después de haber ya olvidado el
color, cuando nada queda.
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