Enseñar
Dijo entonces un maestro: Háblanos
del enseñar.
Y él dijo: Ningún hombre puede revelarles
más de lo que reposa
semidormido, en el alba en la que
llegarán, por ustedes mismos, al conocimiento.
El maestro que camina, a la prestigiosa
sombra de un templo
en medio de sus discípulos, no les
da de su sabiduría,
sino, que les transmite de su fe
y de su amor, su disfrutar en la búsqueda.
Pues si él, es verdaderamente sabio,
él sabe que,
no podrá hacerlos entrar en la casa
de su sabiduría;
él los conducirá, no obstante, hasta
el umbral de tu propio espíritu.
El astrónomo les hablará de grandes
espacios,
de los que él tiene una gran comprensión,pero
no podrá darles esa comprensión.
El músico puede hacerles sentir,
por su canto,
las profundas resonancias del universo,
pero no puede darles el oído que
detecta el ritmo, ni la voz que le hace eco.
Y el que domina la ciencia de los
números puede hablarles de los confines de lo mensurable
pero no puede conducir a nadie hasta ellos.
Pues la visión de un hombre no puede
tomar su vuelo de la visión de otro hombre.
Y así como cada uno recibe, sólo,
de Él, su amor,
así mismo cada uno se halla solo,
ante el conocimiento de Dios y su omprensión de
las cosas.
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